miércoles 15 de julio de 2009

Gastronomía Ilustrada o Raciones de Hambre

(Versió en català)

Ya dijo alguien que “la escasez agudiza el ingenio” y así es, sin duda alguna. Durante los difíciles años de la posguerra la imaginación se convierte en un ingrediente más a la hora de cocinar. Así surge una cocina pobre pero honrada, una cocina de recursos que no era la cocina de todos pero si la de muchos. Setenta años después del fin de la Guerra Civil española (1936–1939) muchas de esas creaciones con apenas nada pero llenas de fantasía, siguen de actualidad y otras simplemente permanecen en la memoria de nuestros mayores. Algunas recetas ya nadie las recuerda o no quiere hacerlo, esta amnesia en el cielo del paladar (Joaquín Sabina) es la que intentaré recomponer y es que ¡se comía tan mal y se pasó tanta hambre!.

Al acabar la Guerra (in)Civil, España se encontraba en una situación realmente maltrecha, destruida, con los campos arrasados, sin provisiones y completamente aislada del mundo, se impuso la cartilla de racionamiento para controlar la distribución de mercancías en la batalla contra el hambre. Este salvoconducto del hambre entró en funcionamiento en mayo de 1939, se suprimió en 1952 y asignaba a cada titular/familia cierta cantidad de alimentos supuestamente básicos. Cantidad que por supuesto era ridículamente insuficiente para la gran mayoría de bocas. Muy pronto se comprobó que los alimentos suministrados carecían del mínimo valor nutritivo necesario. ¡Hambre, hambre y más hambre! Sólo había vino, hambre, pobreza y falta de libertad.

En este país redescubrieron las hortalizas de pobre, las acederas silvestres, los cardos y cardillos, los boniatos, remolachas, borrajas o las algarrobas que se comían como lentejas y se chupaban como golosinas. El pan negro de cebada, de centeno o de maíz que era duro de comer, el trigo escaseaba, del pan no tirar ni una miga, de las migas y las gachas volvieron las almortas (también de cebada y algarrobas), con cebada o garbanzos tostados se preparaba un sucedáneo de café, no se desperdiciaba nada de nada, los cascos de naranja eran papas fritas, las hojas de la patata se fumaban como tabaco, ...

Algunas alegrías para el cuerpo eran en forma de sopa, pues ya se sabe que cualquier caldito caliente reaviva el cuerpo, el alma y lo que se ponga por delante. Siempre ha sido así y de entre las sopas, la sopa de ajo me tiene conquistado desde hace mucho, esta sopa que encontramos en toda la península realizada con pequeñas variaciones y que en todas partes resulta deliciosa.

Las patatas salvaron muchos estómagos.....patatas con de todo o con casi nada, cualquier elemento que les daba color o sabor era y es verdaderamente bueno. Unas papas aliñás, ajilimojele que decía mi abuela, las patatas a la importancia, las patatas a lo pobre .... y así una lista interminable.

Una vez más reclamo vuestra participación. Enviad vuestras recetas de posguerra y serán publicadas, muchas gracias Emili Guasch por tan sugerente idea.

miércoles 24 de junio de 2009

A la carta en Martorell

(Versió en català)

A la carta es una de las opciones que tenemos para comer en cualquier establecimiento que a ello se dedique.
Desde siempre, de formación profesional, me he fijado mucho en las cartas de los bares y restaurantes. Todavía hoy me cuesta entender la cuantía de errores de todo tipo que podemos encontrar en muchas de las que pasan por nuestras manos.
Es asombroso constatar cómo es posible que algo que viene a ser como una carta de presentación se puede hacer tan mal.

Entre otras cosas las cartas de este tipo de establecimientos deberían servir de ayuda al cliente y no confundirle aún más. Entiendo que debe ser coherente, honesta, limpia, clara, ordenada y que además debe estar correctamente escrita, es decir, sin faltas de ortografía y sin erratas de imprenta. No vamos a entrar aquí en los detalles legales que deben respetar como pueden ser el idioma, los impuestos, la razón social o la actividad a la que se dedica el establecimiento, eso en este momento no es importante.

Desde aquí quería sugerir a los lectores dos cosas: la primera es que manden fotografías de cartas mal redactadas o pizarras con ofertas escritas pésimamente mal, es decir, de todo aquello que nos duele sólo con mirarlo y desde aquí las iremos colgando para disfrute de unos pocos. La otra cosa que me atrevo a sugerir o proponer es a ver si entre todos somos capaces de descubrir las erratas, que no son pocas, de la traducción al catalán de la carta expuesta en las fotografías que muestro a continuación.

Hace un año aproximadamente ofrecí mi ayuda a los responsables del establecimiento en cuestión para subsanar los errores encontrados. Para ello envié un e-mail al correo indicado en la carta. Amablemente me respondieron que tuviera en cuenta el origen no catalán de los propietarios y me indicaron que pronto estaría todo arreglado puesto que acababan de empezar su andadura. Un año después todo sigue igual, bueno no, ya no existe el web, ni el mail y los horarios que anuncian también son falsos. Me consta que tienen los medios necesarios para corregir los errores y que sólo la desidia les puede, en realidad creo que no les interesa lo más mínimo este asunto y yo me pregunto... ¿Alguien que no es capaz de hacer (o mandar hacer) su propia carta de presentación correctamente cómo se atreve a dar de comer?






Otro fallo envíado por Vega

sábado 20 de junio de 2009

Mercantic - Sant Cugat

(Versió en català)

Mercantic se rejuvenece y aumenta su oferta de ocio. El mercado permanente de muebles, objetos antiguos y curiosos, MERCANTIC, sigue siendo lugar de referencia para pasear, descubrir, curiosear y quedar fascinado por la cantidad y variedad de artículos que ofrece a lo largo y ancho de los 10.000 m2 que ocupa.


Con la llegada de la primavera, Mercantic se ha rejuvenecido y ofrece al visitante nuevas opciones lúdico-gastronómicas donde hacer un alto y disfrutar dentro de un marco incomparable, rodeado de los más sorprendentes objetos antiguos o flanqueado de estanterías repletas de libros de todos los géneros y todas las épocas.

Todos los domingos Concierto Vermuth en los almacenes El Siglo. El visitante puede disfrutar de exposiciones de arte, música en vivo con entrada libre y una antigua barra de taberna donde tomar el aperitivo de toda la vida. Bossa nova, jazz, étnica, flamenco y demás estilos musicales ambientan esta antigua nave industrial.



El Xiringuito del Mercantic vuelve a lucir con esplendor. Es un lugar emblemático, donde antaño los brocanters cerraban sus negocios de compra-venta acompañados de capipota, butifarra amb seques y unas botellas de tinto. Hoy, en sus añejadas mesas, sirven un atractico menú de mediodía de martes a viernes. Todos los fines de semana, anticuarios y paseantes se desperezan con café, pastas y bocadillos; y a mediodía, sábados y domingos se necesita reserva para poder disfrutar de las verduras y carnes que salen de la parrilla al aire libre.

Los pollos a l'ast son la oferta más informal para quien quiera descansar del paseo en su propia casa y no tener que cocinar. Todos los sábados y domingos abren sus puertas para que el cliente se lleve unos pollos de piel crujiente, las famosas croquetas de asado y el pan recién hecho.

Datos de contacto:

Mercantic
Descarregadas el primer diumenge de cada mes
Rius i Taulet, 120
E-mail: info@mercantic.com
Tel.: 93 674 49 50

El Xiringuito del Mercantic
Reservas: 666.760.917

Pollastres del Mercantic
Reservas: 680.196.073

miércoles 17 de junio de 2009

Pollo a la Marengo por Daniel Guerrero

Esto es lo que tiene compartir algunas aficiones con los amigos, que puedes hablar de estas cosas. Después de una agradable cena con Daniel Guerrero hablamos de libros, de libros antiguos y de su librero. ¿Quién no conoce el pollo a la Marengo? Al hilo de esta conversación recibí un correo de Daniel que transcribo:

Le presento a usted,

CONVERSACIONES CON UN LIBRERO, pollo a la Marengo.

Espero que te guste.

Dani Guerrero


Pues bien, el artículo del pollo a la Marengo se lo debo a Daniel y tal y como pide me permito la licencia de publicarlo para disfrute de todos. Y dice así:

CONVERSACIONES CON UN LIBRERO, pollo a la Marengo.

Ya te hablé, cenando la otra noche, de mi amigo Jordi, el librero sádico, como el se define cuando me deja recados en el contestador del móvil. Sádico porque me pone los dientes largos con primeras ediciones, ex libris y demás joyitas… y porque sabe que uno no se puede lanzar a comprar como un poseso, como hace unos meses… pero me los guarda con mimo y cariño.

Es un gustazo oírle hablar. Después de dos horas, a uno casi se le olvida que ha venido de visita para enseñarte unos libros. Lo que sabe te lo cuenta y te lo enlaza con alguna anécdota o chiste, o si no, se inventa una salida que uno se cree a pies juntillas. Y en esas, un día, tras contarme lo de una mujer adúltera, vecina de alguien importante del pueblo, infiel también pero con un hombre, me sale con el Pollo a la Marengo. Como lo de los cuernos era chiste, consideré que lo del ave también lo sería. Jordi me describió tanto el encuadre histórico de la batalla y sus personajes como los ingredientes de la receta. Yo seguía escéptico, aunque tampoco era descabellada la combinación de ingredientes que me describió: pollo, tomate, champiñones y cangrejos de río.

Me jugué los cafés que estábamos tomando y los perdí porque debo decir que no son pocas las referencias a la receta y a la susodicha batalla que he encontrado.

El 14 de junio, el origen de la receta cumple 209 años. Nació, como no podía ser de otra manera, en Marengo, pequeño pueblo del Piamonte italiano. Allí, en la fecha citada del 1800, combatían las tropas austro-húngaras y las tropas francesas de Napoleón Bonaparte. Tras todo un día de combate y estando el mariscal sin comer, ordenó a Dunand, su cocinero, que preparase condumio. Lo que no sabía Napoleón es que la cocina móvil y los víveres habían sido aniquilados por el enemigo.


Así pues, el desesperado cocinero mandó a unos cuantos soldados a saquear cualquier granja de los alrededores. Los escasos ingredientes que pudieron incautar fueron pollos, huevos, tomates, champiñones y cangrejos de río. Dunand, gracias a su ingenio y conocimientos, preparó la cena y creó para la historia la receta del Pollo a la Marengo que Napoleón degustó y aplaudió.

Las referencias históricas y similitudes son abundantes. De hecho, ya existía el Pollo a la Nantúa, que incluía colas de cangrejo. Los romanos cocinaban pollo con langosta, que se inmortalizó en nuestro país de la mano de Josep Plà y el concepto “mar i muntanya” (Llagosta y Pollastre, Barcelona 1952).

María Mestayer de Echagüe, Marquesa de Parabere, nos deja una receta (Enciclopedia Culinaria, Madrid 1945) y también se recrea con la leyenda del Pollo a la Marengo (Historia de la Gastronomía, Madrid 1943).



Angel Muro (Practicón, Madrid 1893) incluye la receta del ave y además añade una de Conejo a la Marengo mientras que August Escoffier también la describe (Le Guide Culinaire, París 1903). Paul Bocuse en cambio, ya diferencia entre una receta de Pollo con cangrejos de río y la receta de Pollo salteado a la Marengo (La Cuisine du Marché, París 1976)

Y para finalizar, la receta.

He decidido transcribir la que propone la Marquesa de Parabere ya que en su Historia de la Gastronomía dice: “si mis lectores tienen interés en conocer la fórmula, la hallarán en mi tratado La Cocina Completa, pues me jacto de que es la auténtica, la inventada por Dunand a fin de calmar el apetito del vencedor de Marengo”. Libro que, como muchos, puso en mis manos Jordi tras una tarde de apasionantes historias y al que dedico este escrito.

Pollo salteado con tomates, champignons, aceitunas y vino blanco y presentado con una guarnición de huevos fritos, cangrejos y costroncitos de pan fritos.
CANTIDADES- Un pollo, 3 tomates, 16 aceitunas, 60 gr. de champignons, un diente de ajo, medio vaso de vino blanco, medio vaso de caldo, perejil picado, 3 o 4 cucharadas de aceite, sal y pimienta de Cayena.
PROCEDIMIENTO- Se limpia y se trincha el pollo como para saltearlo y a continuación se saltean con aceite bien caliente hasta que los trozos de pollo hayan tomado un color dorado; en llegando a este punto se retiran y bien escurridos se dejan en un plato al calor.
Se escurre la grasa de la cacerola y sin lavarla se vuelve a poner al fuego con los tomates previamente mondados y desprovistos de las simientes; se añade el ajo y se cuece durante breves minutos, removiéndolo con una cuchara. A continuación se añade el caldo y el vino blanco; se sazona con sal, pimienta de Cayena y se deja que hierva muy lentamente durante quince minutos.
Cuézanse los cangrejos (véase Cangrejos de río cocidos); deshuésense las aceitunas; fríanse los panes cortados en cuadriláteros; fríanse los huevos con aceite y, por último, saltéense los pedazos de jamón.
Añádanse a la salsa 30gr. de mantequilla amasada con harina (para ligarla); pónganse en esta salsa el pollo, los champignons y las aceitunas; tápese y déjese calentar durante dos o tres minutos, sin que rompa el hervor.
ADEREZO DEL PLATO- En el centro de una fuente redonda, calentada, colóquese el pollo en forma de pirámide; viértase por encima la salsa y adórnese alrededor con los cangrejos y los costrones, alternándolos con los huevos montados sobre las lonjas de jamón. Adórnese las puntas de las alas y los muslos con unas papillotes.
NOTA- Indico cuatro huevos, pero si el pollo es suficiente para cinco o seis personas pónganse uno o dos huevos más: uno por cada comensal
.”

Gastromimix: Pero esto no es todo

Mirando entre mis libros he descubierto otra receta de Pollo á lo Marengo escrita por Jacobo Berenguer de Montgat (Cocinero universal, Barcelona 1848). Aquí no se mencionan para nada los cangrejos, aceitunas o tomate, en cambio si menciona la necesidad de cambiar la manteca por aceite debido a la lamentable aniquilación de la despensa como tú dices, también se incluyen unas yerbas, setas, crostones de pan, huevos fritos y salsa italiana (mantequilla, escalonias, setas, perejil, vino blanco y reducir).

miércoles 13 de mayo de 2009

Tortilla de patatas en 1854

(Versió en català)
Del 7 al 9 de mayo del presente año se celebró en el Hotel Majestic la III Feria del Libro Antiguo y allí estaba yo, como de costumbre, buscando algún ejemplar que valiese la pena y no me costase un ojo de la cara. No encontré muchos títulos de temática gastronómica pues no todos los libreros se acercan a estas ferias con libros de cocina y esto es una pena. Y los que había, en su mayoría resultaban más económicos adquirido a través de Internet que con motivo de la feria y eso que yo pensaba que las ferias estaban para promocionar y los precios debían ser interesantes.

Estaban los de siempre, una docena de libreros agremiados al libro de viejo , siete de Barcelona, dos de Tarragona, uno de Palma de Mallorca, uno de Valencia y por supuesto el siempre fiel Costa Llibreter de Vic. El caso es que acabé adquiriendo un excelente ejemplar que menciono más adelante y que comentaré en su debido lugar. Como curiosidad por el momento os digo que es el recetario más antiguo de los que tengo en el que aparece la tortilla de patatas.

Aunque ya teníamos numerosas tortillas desde tiempos inmemorables (Ovorum, Marco Gavino Apicio las describe en su libro De Re Coquinaria). La creencia popular dice que la tortilla de patatas apareció por primera vez, durante la primera guerra carlista (1833-1839), cuando una aldeana de la serranía Navarra, muy espabilada ella, disponiéndose a saciar el apetito del general Tomás de Zumalacárregui cuajó en una sartén huevos batidos con patatas cocidas, pero no es esta la única versión. Otras voces defienden que fue el propio general quién invento tan sabroso y nutritivo platillo para alimentar a la hambrienta tropa. Recientemente, Javier López Linaje, ha situado su origen más antiguo algunos años antes en el municipio extremeño de Villanueva de la Serena. No sería de extrañar que se conociese desde hace años por cuanto las patatas ya formaban parte de lo cotidiano entre las mesas de los más humildes, la cocina baja, mientras que eran despreciadas por las clases más pudientes de la cocina alta como podemos comprobar en el dietario “Calaix de sastre” escrito por el barón de Maldà entre 1769 y 1819. Joan de Déu (Xocolata cada dia, Barcelona 2004) nos dice sobre las costumbres del barón que “las tortillas raramente formaban parte de las comidas cotidianas, las había de berenjenas, de alubias, cebolla, tocino y butifarra, pero nunca de patatas”.

Pero el primer documento escrito en el que aparece la tortilla de patatas es navarro según José Mª Iribarren Rodríguez en su trabajo “El comer, el vestir y la vida de los navarros de 1817 a través de un memorial de ratonera” (Príncipe de Viana, 1956) en el que nos habla de las costumbres navarras del siglo XIX. El trabajo menciona uno de estos memoriales dirigido a las Cortes allá por el 1817 donde tras enumerar una serie de alimentos acaba describiendo la receta para una hermosa tortilla.

En cualquier caso la receta no se popularizó hasta el período de la Nueva Cocina (María Marschoff) allá por la segunda mitad del siglo XIX, donde aparece en algunos recetarios como en “La cocina perfeccionada o sea El cocinero instruido en el arte culinario y la práctica de los cocineros de más fama” por J.L. (Madrid, 1854).

La receta dice así:

Se fríen patatas partidas en ruedas delgadas; se baten los huevos y cuando están batidos se echan las patatas fritas, haciendo la tortilla con manteca o aceite, según acabamos de decir en la tortilla al natural.”

viernes 8 de mayo de 2009

Flores silvestres

En los alrededores de Les Cassetes de Ca N'Oliveró










Son flores silvestres, caseras, cercanas y espontáneas. En los alrededores de nuestra casa crecen constantemente maravillosas flores que no conocemos del todo, algunas salen por la mañana y desaparecen por la tarde, otras salen al atardecer, muchas son escasas, otras tan pequeñas que pasan desapercibidas. Debemos dar gracias y disfrutar de esta espléndida primavera que llena de color los prados y campos de cultivo, los barrancos, los márgenes de caminos rurales y los jardines de nuestro entorno.











Este artículo pretende ser una pequeña muestra de las flores que cada día observo al caminar por los alrededores del lugar donde vivo y que desde hace un tiempo vengo retratando. No están todas pues tendríamos flores para llenar un espacio demasiado grande. Y es que tenemos la suerte de disfrutar de un ecosistema con una floración primaveral exuberante , con flores de gran belleza y singularidad. Si puedes, no te lo pierdas, sal al campo y observa la naturaleza que te rodea.









Entre estas flores encontramos la de la borraja.


Esta planta es muy común verla en los márgenes de caminos y campos de cultivo abandonados. La presencia de alcaloides en su composición tiene un efecto tóxico para el hígado. Para nada es aconsejable un uso prolongado y se desaconseja también para las embarazadas.
Son comestibles las hojas y los tallos tiernos como verdura aunque su laboriosa preparación la ha relegado de la mayoría de las mesas actuales. El agua de cocción, agua de borrajas, tiene numerosos beneficios terapéuticos. La flores y hojas tiernas se pueden comer crudas en ensalada, por ejemplo. El sabor de los pétalos me recuerda al de los pepinillos y las hojitas fritas rebozadas y después azucaradas son un manjar exquisito.










Y también la amapola.

Sus semillas se utilizan para dar sabor a ensaladas de frutas, panes, tartas y pasteles. Además germinan con facilidad. La flor tiene propiedades tintoriales por lo que se emplea para dar color (vino antiguamente, lana...). Con ella se fabrican jarabes para la tos, posee propiedades sedantes y es ligeramente tóxica..



viernes 1 de mayo de 2009

Modernismo culinario, cien años atrás

La Fira Modernista de Terrassa esá a punto de comenzar (del 8 al 10 de mayo) y con motivo de ella mi amigo Carles Albert del restaurant Melange me propuso realizar algunas indagaciones para ofrecer a sus cliente un menú modernista. Y esto es lo que ha salido.

El Modernismo es un movimiento cultural y artístico básicamente literario aunque bien representado por otras artes como la escultura, la arquitectura o la pintura. Se desarrolla sobretodo en Europa y la América de habla hispana entre 1880 y 1916. En Catalunya adquiere su afirmación y máxima plenitud entre 1888 y 1905. Su impulso nace de la insatisfacción y el ansia de renovación ¡como no! El momento, si se me permite, es comparable al actual donde se vive una afición excesiva por las cosas modernas.

Entre el modernismo y la vanguardia el poeta Francisco Vighi (Madrid, 1890-1962) nos deja un poema que me parece extraordinario, ¡Seminario! Del que transcribo un pequeño fragmento:

Mugre, disciplina, teología,
placer solitario;
levantarse con el día.
Sotanas sebosas.
Frías losas;
catres oxidados;
cocineros cebados;
marmitones invertidos.

José Muro y Carratalá (diputado al congreso por Guadalajara bajo el reinado de Alfonso XII) destaca en el texto que escribió para que Ángel Muro publicara su “Almanaque de Conferencias Culinarias para 1982” el novedoso gusto por lo exótico. El texto dice así: “En el año 1982, todo lo que tenga sabor y color americanos, será de oportunidad. Desde las americanas de alpaca, hasta las de carne y hueso.” Y nos deja también una extraordinaria receta peruana de dulce de porotos (judías blancas). Recuerdo que durante mi estancia en Mallorca una señora me enseñó a preparar este delicioso dulce y lo presenté como ingrediente de una propuesta de pastelería a un concurso organizado por el estrellado Gerhard Schwaiger (Tristán, Puerto Portals, Mallorca).

Manuel Mª Puga y Parga (Picadillo) publica en 1905 su “Cocina práctica” y si bien en su preludio nos propone un libro “sin pretensiones y que carece en absoluto de tendencias” podemos leer en unas líneas más adelante un párrafo que muestra una incipiente preocupación por la estética. Dice así: “Comer bien no consiste en comer mucho, ni en que los manjares estén mejor ó peor condimentados. El comer bien tiene mucho de artístico, y requiere desde luego una adecuada presentación, pues que en el placer de la mesa toman una gran parte también los sentidos del olfato y de la vista”.

Los dos primeros libros de Ignasi Domenech, “La pastelería mundial y los helados modernos” (1913) y “La nueva cocina elegante española” (1915) plasman a las mil maravillas los efectos de este singular y vanguardista movimiento con un cromatismo inusual hasta el momento en las preparaciones. Seguramente el nacimiento de la publicación de la revista culinaria “Gorro Blanco” sea consecuencia de un Modernismo “en vena”.

Es difícil ver a los obreros culinarios de la época como sensibles e inquietos artistas, pero los hubo. Quizás sus obras no tuvieron la trascendencia que hoy parecen tener los cocineros modernos pero la tuvieron. Cien años después volvemos a vivir un modernismo. Y es que la Historia se repite, no se copia, se repite como un muelle. Ya lo dijo alguien antes. Pensemos que vendrá después del modernismo y la vanguardia. ¿La Belle Epoque? Será cuando superemos esta rancia crisis.

Melange nos ofrece el siguiente menú para estos días:

PRIMER
Poti-poti
(patata, bacallà esqueixat, escalivada, rúcola, olivada a la mel)

SEGON
Ou carlista
(ou fregit sobre bechamel trufada i pa d’espècies)

TERCER
Entrecotte de vedella a la pagesa
(duxelle de ceps, reducció de vi blanc i picada amb xocolata)

POSTRE
Mélange de reposteria catalana
(bunyols de vent, garrapinyats i gelat de crema catalana)